Marcas Persuasivas

Uno de los mantras que nos orientan diariamente en Lumbral es que el producto no es la marca. Las empresas suelen concentrarse en hacer bien su trabajo: crear el mejor producto y ofrecer el mejor servicio. Eso es lógico. Pero no es lo mismo hacer bien tu trabajo que entablar una relación adecuada con la audiencia que lo está buscando. Puedes producir el mejor vino del mundo, pero eso no garantiza que la gente lo haya probado.

           En Lumbral ayudamos a las empresas a crear este vínculo con el mundo. Si bien no hay una receta definitiva –pues la marca es una relación que se construye a través del tiempo–, lo hacemos a partir de tres principios desarrollados desde hace más de 2000 años por el viejo Aristóteles.

           Logos. Cada producto o servicio es algo en sí mismo, racionalmente comprensible y explicable. Todas las empresas tienen atributos que pueden ser descritos de manera más o menos exacta y medible. El “logos” es el aspecto racional y descriptible de tu negocio. La esencia. Esto es lo que la mayoría de las empresas coloca en el centro de su trabajo. Tener claro qué eres es fundamental para comunicarte con el mundo.Pero no basta para crear una experiencia persuasiva.

           Ethos. Las marcas son confiables por algo, pero no necesariamente por aquello que son. La gente cree en una marca por razones variopintas: porque tuvo una buena experiencia con ella, porque un conocido le habla bien de ella, porque alguna autoridad en el tema la avala, porque muestra sus largos años de experiencia resolviendo ese problema, etc. ¿Qué me vuelve una autoridad en mi sector? ¿Qué me hace una gente creíble y digno de fe? Si crees que es sólo la calidad de tu producto o servicio, estás en problemas.

           Pathos. Toda audiencia escucha al orador desde un cierto estado de ánimo. El repetidísimo tópico de Maya Angelou no carece de razón: la gente olvida lo que haces o lo que dices, pero recuerda cómo la haces sentir. Emociones y sentimientos. Aristóteles lo sabía bien: construir una marca sin considerar los deseos y los miedos de tus prospectos es un grave error.

           Los tres elementos han de formar un nuevo leguaje visual y verbal, identificable, memorable, simple y coherente.Así sentamos en Lumbral las bases para que el nuevo personaje que es la marca salga al mundo.