El diseño es humanista

En enero de 1964, un grupo de diseñadores liderados por Ken Garland publicó el manifiesto First Things First. Escrito y concebido en el Institute of Contemporary Arts, denunciaba el uso instrumental del diseño para fines meramente comerciales y reivindicaba el papel que éste juega en la construcción de un tejido social y de una cultura centrada en lo propiamente humano.

Su propuesta estaba asentada en la idea de que el diseño moldea las ciudades, los objetos, los entornos, y que no solamente es capaz de crear buenos anuncios y buena publicidad. El diseño es responsable de dar forma al mundo que los seres humanos nos construimos para habitar en él, pues transforma lo inhóspito en una morada habitable.

Es cierto: el diseño puede ser sólo un gran instrumento de ventas y de retórica perversa cuando cae en manos de cierto tipo de mercadólogos y de publicistas, pero también puede ser un gran instrumento civilizatorio en manos de artistas y humanistas, o incluso de mercadólogos y publicistas que conciben su trabajo como algo mucho más interesante que el mero aumento del lucro y el consumo.

Debemos dejar de concebir el diseño como una práctica que maquilla cosas, que crea imágenes falsas y que inventa estratagemas retóricas para convencer a la masa de comprar productos. El diseño es una de las formas que ha encontrado el hombre de relacionarse con la naturaleza y con la sociedad. Es un método para hacer civilización, para transformar las ideas en algo tangible, para comunicar lo que es invisible a los ojos de una manera clara, ordenada y funcional.  Cada calle, puerta, letrero, libro, objeto, es producto del trabajo de un diseñador que lleva a materialidad, a través de una forma, una manera de entender la naturaleza humana.

En la empresa, puntualmente, el diseño puede colaborar, sí, en la creación de publicidad e íconos de marca, pero también en la cohesión de grupos y la generación de identidad, en la construcción de espacios agradables, comunitarios, que fomenten el diálogo o el trabajo en equipo. El diseño no es, pues, solamente, una técnica para ofrecer soluciones visuales; es una disciplina humanista capaz de dar forma a las civilizaciones.

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